14 de julio del 2020
Juan 13:1-20
LIMPIOS
“El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está todo limpio”Juan 13:10
Nosotros, como hijos de Dios, ya hemos sido hecho limpios. La obra de Dios en nuestro favor ha sido efectiva para limpiarnos permanentemente con la preciosa sangre de su Hijo. Sin embargo, el diario caminar en el mundo hace necesario que vivamos una vida caracterizada por el arrepentimiento.
El problema es que a veces decimos que el arrepentirnos es dejar de hacer lo que hacíamos antes y no volver a hacerlo más. Sin embargo, esto no refleja necesariamente un cambio en el corazón. Podemos cambiar por conveniencia o por miedo; o cambiar una adicción por otra.
Además, el solo verlo como un cambio de nuestras acciones nos lleva, por un lado, a creer que si lo hemos logrado por un tiempo ha sido por nuestras propias fuerzas; o si no, a rendirnos a la lucha en despecho al pensar que Dios nos ha defraudado, que algo está mal con nuestra fe, o que quizá necesitamos aceptar al Señor por enésima vez.
Las Buenas Noticias son que el arrepentimiento es un regalo de Dios. Es una herramienta para ir produciendo cambios profundos en nuestra vida al examinar diariamente nuestras acciones y motivaciones, al estar de acuerdo con el estándar divino de su Palabra, y al alinear nuestros afectos otra vez y en respuesta a la provisión de Dios por la obra de su Hijo.
Gracias Padre, porque gracias a la obra completa de tu Hijo, podemos estar seguros que usas nuestro arrepentimiento continuo para producir cambios profundos en nuestro corazón. Amén.