13 de julio del 2020
Judas 1:17-25
ALEGRÍA
“… y para presentarlos sin mancha y llenos de alegría ante su gloriosa presencia”
Judas 1:24
La alegría es muchas veces vista como algo superficial en el contexto de nuestras comunidades de fe, que significa no ser maduro o serio con las cosas de Dios, y a veces esto, por supuesto, puede ser verdad.
Pero ¿qué tal si la alegría es también algo muy espiritual, si ella es una muestra externa de lo que está sucediendo en nuestro corazón, de nuestra confianza en Dios y en las buenas noticias del Evangelio? El escritor habla de la condición espiritual de aquellos que han negado su fe haciendo el comentario y contraste, “Pero vosotros” para referirse a aquellas verdades prácticas para los hijos de Dios. El entonces les da la recomendación, “consérvense en el amor de Dios” (vs.21).
Y es que, sin duda, Judas puede considerar la realidad de su debilidad y limitaciones en su vida de fe, pero en lugar de que esto le traiga ansiedad e incertidumbre, le trae más bien gran alegría el reconocer que es también una obra de su gracia el hecho de que Dios nos llevará a su presencia al final de nuestra vida.
Es el reconocimiento de estas liberadoras verdades que le lleva a irrumpir en el siguiente versículo con gran agradecimiento y adoración hacia Dios, a quien, “sea la gloria, la grandeza, el poder y la autoridad, por nuestro Señor Jesucristo, antes, ahora y siempre. Amén” (vs. 25).
Gracias Padre, porque la alegría no es solamente algo que anticipamos en el futuro y ante la realidad de nuestra redención completa, sino es también un regalo en el presente. Amén.