Mateo 4:1-4
TENTACIÓN DE JESÚS
“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
Mateo 4:4
Si leemos con cuidado el comienzo del cuarto capítulo del Evangelio según San Mateo nos daremos cuenta de que el Espíritu Santo es el agente que lleva a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. ¿No le parece a usted extraña esta acción de Dios? ¿Por qué ha de ser el Espíritu Santo quien conduzca a Jesús a su encuentro con Satanás? ¿A qué se debe que el Espíritu haya dirigido a Cristo a ser tentado?
La epístola de Santiago nos aclara que Dios en sí mismo nunca es el generador o causante de la tentación (Santiago1:13). Podemos deducir entonces que el Espíritu Santo condujo a Jesús para encontrarse en un lugar desolado con el diablo con el propósito de confirmar su carácter intachable. Aunque el demonio intentaba obstruir el plan de Dios para Cristo como salvador de los hombres, Dios Padre utiliza este objetivo perverso para el buen propósito de fortalecer a Jesús en su rol mesiánico, como liberador de pecado, mediador y sacerdote perfecto entre Dios y los hombres (Hebreos 4:15).
Aprendemos también de esta lectura que Jesús combate las tentaciones utilizando la Palabra de Dios. ¡Cuán buen ejemplo de vida para motivarnos a leer y estudiar la Biblia! Sabiendo lo que Dios nos dice a través de ella encontramos fortaleza para resistir las trampas del diablo como lo hizo Jesús. ¡Sigamos su ejemplo!
Gracias Señor porque en Jesús no solo tenemos un digno ejemplo a seguir en esta vida, sino que también es un perfecto mediador intercediendo por nosotros ante ti. Amén.