05 de junio del 2020
Mateo 3:13-17
EL BAUTISMO DE JESÚS
“Y Jesús, después que fue bautizado, los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía… sobre él.”
Mateo 3:16-17
El bautismo que Juan el Bautista proclamaba simbolizaba arrepentimiento, por lo que se oponía a bautizar a Jesús sabiendo que éste era el Enviado de Dios, el Mesías, el Cordero sin mancha, sin pecado. ¿Por qué entonces Jesús insiste en ser bautizado por Juan?
Jesús en este momento se identifica con nosotros los pecadores. Él es quien finalmente lleva la carga de nuestros pecados hasta la cruz. Y con su sacrificio nos limpia de toda culpa y nos otorga rectitud ante los ojos de Dios.
Este acontecimiento del bautismo de Jesús fue una acción necesaria representando el lavado de pecado que nos asegura a través de él mismo.
Resalta también este texto bíblico por las tres Personas de la Trinidad manifestándose unidas en este acto de singular obediencia: El Padre expresando complacido desde los cielos su amor hacia el Hijo; el Espíritu Santo descendiendo como paloma sobre Jesús iniciando y ratificando su ministerio público; y el Hijo sometiéndose libremente a la voluntad de Dios Padre, aceptando su tarea de identificarse con la humanidad quebrantada de pecado y necesitada de Dios.
¡Qué dicha el saber que tenemos en el Hijo, un representante perfecto ante Dios Padre!
Padre Dios, gracias por enviarnos a Jesús, tu Hijo, para limpiarnos de toda culpa y hacernos dignos ante ti. Ayúdanos a vivir complaciéndote como lo hizo Cristo. Amén.