24 de junio del 2020
Mateo 9:35-38
LA MIES ES MUCHA
“A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envié obreros a su mies.” Mateo 9:37-38
En el Antiguo Testamento no hubo jamás un momento o persona que exhibiera semejante poder para sanar. La sanidad física entonces era poco usual. Jesús eligió demostrar su deidad sanando, resucitando y liberando a las personas de los demonios. Esto no solo mostró el poder del Mesías sobre los mundos físico y espiritual, sino también demostró la compasión de Dios por aquellos afectados por el pecado.
Es precisamente la compasión de Jesús, que lo mueve a expresar cuán grande es la necesidad de tener más trabajadores en la obra de Dios. “La mies” en su expresión, se refiere a la cosecha espiritual de almas que necesitaban salvación.
Cristo, al ver la penuria del pueblo, tiene piedad sobre ellos y pide a sus discípulos que oren para que Dios, quien provee todas las cosas, mande en este caso a obreros para que realicen la labor necesaria para ayudar a la gente.
La actitud de Jesús hacia los pecadores es en términos de sentimientos humanos. Su compasión es primeramente ante las necesidades espirituales del pueblo, ya que éstas eran más urgentes que las necesidades de sanidad física. Atender a estas necesidades reclamaría la colaboración de más trabajadores.
Dios nuestro, no desampares la necesidad de tu pueblo. Recuerda a tu hijo Jesús y por él, ten compasión de nosotros.