2 Crónicas 6:14-21
EL CIELO: MORADA DEL OMNIPOTENTE
“…Escúchalas en el cielo, lugar donde vives, y concédenos tu perdón”. 2 Crónicas 6:21
Si el segundo cielo es donde se ubican los cuerpos celestiales, la Biblia habla de un lugar aún más sublime: “el cielo de los cielos”. Este tipo de expresión muy propia de los hebreos sirve para exaltar algo, como cuando se dice el “Cantar de los cantares”. Así que es una’ manera superlativa para referirse de una forma más elevada al cielo. Entendemos que este tercer cielo es la morada de Dios, y si bien es cierto que la doctrina del cielo de Dios es importante, de mucha más importancia es la doctrina del Dios del cielo. Entonces, lo que necesitamos destacar es lo que la Biblia dice en relación a la grandeza de ese Dios del cielo. El rey Salomón, después de haber terminado la construcción del templo, y reunido al pueblo para su dedicación, pronunció un discurso, en el cual exclamó: “Si el cielo, en toda su inmensidad, no puede contenerte, ¡cuánto menos este templo que he construido para ti!” (2 Crónicas 6:21). Con estas palabras dirige nuestra atención a uno de los atributos de Dios, su omnipresencia, esa característica que significa que su presencia no se limita a un solo y determinado lugar. Dios le recuerda esto a Jeremías, diciéndole: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” (Jeremías 23:24). Y, sin embargo, ¿cuántas veces lo hemos intentado infructuosamente?
Señor Jesús, a ti que llenas el cielo y la tierra elevo mi alabanza de gratitud por morar en mi vida. En tu nombre, amén.
Señor Jesús, a ti que llenas el cielo y la tierra elevo mi alabanza de gratitud por morar en mi vida. En tu nombre, amén.