03 de abril del 2020
Génesis 1:14-18
LOS CIELOS, OBRA DE TUS DEDOS
“Entonces dijo Dios: “Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche”.
(Génesis 1:14, RVR60).
Una segunda forma en que la Biblia usa el término cielo es para identificar el lugar donde están el sol, la luna y las estrellas. A esto también lo conocemos como “el cielo sideral.” Algunas referencias bíblicas relacionadas a estos cuerpos celestiales declaran que “están en los cielos.” Así lo explica la lectura que se sugiere para hoy: Génesis 1:14-18. Parte de ese pasaje afirma: “Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.” Ante tal maravilla, David expresa: “Cuando veo los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Que es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?” (Salmo 8:3-4). Seguramente también alguna vez has observado con asombro la inmensidad y distancia de esos cuerpos celestes, como desde tiempos inmemoriales los seres humanos lo han hecho. De allí que muchos de nuestros antepasados tal espectáculo los inclinaba a la idolatría. Por eso, Dios le advierte a Moisés de no rendirle culto a estos cuerpos celestiales, diciéndole: “No seas que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol, la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas” (Deuteronomio 4:19).
Dios Todopoderoso, perdóname por vivir tan despreocupado de tu creación y ayúdame a vivir asombrado y agradecido, como David lo hizo. En Cristo Jesús, amén.