22 de marzo del 2020
Un Dios humano
“Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios del Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas.” Mateo 2:1a
Los orígenes de Jesús se nos describen de forma general en 42 generaciones. Entre este listado aparecen los nombres de cinco mujeres: Tamar, Rahab, Rut, Betsabé y María de Nazaret –una culpable de incesto, una trabajadora sexual de Jericó, una redimida moabita, una adúltera y una virgen respectivamente– quienes tuvieron al mismo tiempo una participación fundamental en la historia de cada uno de sus pueblos. No sólo vemos esto en su rol reproductivo, sino también en su astucia, creatividad, ingenio y humildad. Todas ellas fueron personas claves en los orígenes del ungido de Dios, en quién se concretó la entrega total e incondicional de ese Dios que decidió revelarse a nosotros de manera humilde, sencilla, entre animales, insalubridad, sabios de oriente y pastores. ¡Toda una gama de seres humanos y no humanos!, que supieron de primera mano y por revelación divina la llegada del Dios hecho hombre. Esto también trajo implicaciones, ya que despertó el interés de Herodes el grande, quien buscó asesinarlo… Estos orígenes, nos hacen reflexionar en ese lado humano de Dios, que rompe con todas las barreras y esquemas que podamos tener, en la participación de personas comunes y corrientes, con virtudes y defectos, de grupos étnicos muy variados, que llegaron a ser parte de su historia.
Oración: Dios del universo, te agradecemos por mostrarte de manera sencilla en medio de entornos muy diversos. Amén.