11 de enero del 2020
Malaquías 2:3-6
DEJA QUE DIOS GOBIERNE
“Mi alianza era vida y paz para Leví.”
Malaquías 2:5
La disciplina de Dios es para restaurar a su pueblo. Dios tiene “un pacto de vida y paz” con su pueblo, y anhela restaurar esa relación. Pero la vida y la paz no vienen fácilmente en este mundo roto. El pacto con Leví comenzó cuando los israelitas adoraron a un becerro de oro y la desobediencia floreció. Moisés dijo: “Los que estén de parte del Señor, júntense conmigo. Y todos los levitas se le unieron.” Los levitas llegaron a ser una especie de fuerza policial para restaurar el orden de Dios en el caos. A partir de entonces, la reverencia mostrada por los levitas fue un indicador de que Dios había restaurado su relación con su pueblo.
Cuanto más profunda se vuelve mi relación con Dios, más deseo ver a Jesús tomar el control completo de mi vida. Soy adicto al pecado, y la muerte es una amenaza continua a mi vida y a mi paz. Pero a través del Espíritu Santo, Jesús me quita esos poderes malvados. He descubierto que no puedo hacerlo sólo. Necesito la ayuda de Jesús
También he descubierto que la ayuda de Jesús a menudo viene a través de otros cristianos piadosos, personas que se vuelven como mis levitas personales. Cuando aprendemos a vivir juntos en una comunidad humilde, sometiéndonos a la guía de los demás en Cristo, recibimos una vida y paz que pocos otros conocen.
Querido Jesús, arranca cualquier tentación de pecar. Aparta el quebrantamiento que conduce a la muerte. Pon en mi vida personas piadosas para mantenerme cerca de ti. Amén.