Malaquías 2:6; Santiago 2:14-18
MAESTROS DE LA INTEGRIDAD
“Leví enseñaba la verdad y no había maldad en sus labios. Vivía en perfecta relación de paz conmigo...” Malaquías 2:6
Estas palabras sobre la tribu de Levi nos dicen qué influencia podemos ejercer cuando tenemos integridad. Las acciones de Levi fueron justas y pacíficas, y coincidían con sus palabras. Los levitas no sólo evitaron ser deshonestos; buscaban ayudar a otros a entender la verdad.
La integridad es poderosamente atractiva. La falta de integridad aleja a las personas. En los días de Malaquías, los levitas, necesitaban este recordatorio. Dios estaba diciendo que si querían ver las bendiciones de Dios de nuevo, necesitaban vivir con integridad. La integridad atraería a otras personas a ser como ellos. Y, lo que es más importante, enseñar los caminos de Dios con integridad, volvería a alinearlos con la voluntad y el favor de Dios.
Los cristianos de hoy luchan con integridad tal como lo hizo el pueblo de Dios en el tiempo de Malaquías. A veces decimos las cosas correctas, pero la forma en que vivimos o la actitud que llevamos, no está alineada con nuestras palabras. Otras veces nuestro comportamiento es bueno, pero nuestras palabras pueden ser crueles o vulgares.
La integridad sería imposible a excepción de cuatro pequeñas palabras en el ejemplo de Levi, “Él caminó conmigo”. Caminar con el Señor es nuestra única esperanza para alinear nuestras palabras y acciones.
Querido Señor, escribe tus caminos y tus palabras en nuestros corazones. Haz que estemos tan sintonizados con tu reino, que te honremos en todo lo que hacemos y decimos. Amén.