Juan 4:1-42
EL ESTILO DE JESÚS
“Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo: ¿de dónde vas a darme agua viva?” Juan 4:11
Jesús y los discípulos se detuvieron cerca de un pozo para descansar. Mientras ellos fueron a buscar comida, Jesús empieza una conversación con una mujer sacando agua. Una mujer samaritana - doblemente marginada. Jesús comenzó: “Dame un poco de agua.” Expone su necesidad. Pidió algo que la mujer tenía y que recibió de ella. Entró al mundo de la mujer con naturalidad y sin superioridad ni prejuicios.“¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides agua a mí, que soy samaritana?” Los judíos no toleraban a los samaritanos. Jesús demuestra reciprocidad y respeto por esa mujer con reputación cuestionable. “Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva.” Sin presión ni limitación. Despierta el interés de ella. La mujer se sorprende más aún.“Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo: ¿de dónde vas a darme agua viva?” Ella hace preguntas. Jesús presenta el evangelio con creatividad y ternura. “Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.” Una invitación sin imposición. Tocó el corazón sufrido de ella.
Jesús presenta el evangelio con creatividad y ternura. Siente compasión por la gente y ve sus necesidades. Nosotros debemos aprender de él a sentir y hacer lo mismo.