Apocalipsis 7:9-17
LA MULTITUD DELANTE DEL CORDERO
“…y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero…” Apocalipsis 7:9
No hay reunión humana que pueda compararse con la que Juan contempla delante del trono de Dios. Era una multitud tan grande que nadie podía contarla: personas «de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas». La historia que comenzó con pueblos dispersos termina con pueblos reunidos. Las lenguas que en Babel se convirtieron en motivo de separación ahora se escuchan delante del mismo trono. Las diferencias no han desaparecido, pero ya no los separan.
Y lo más importante no es solamente quiénes están allí, sino por qué están allí. Todos están delante del Cordero. No llegaron por pertenecer a una nación privilegiada, por hablar determinada lengua o por sus propios méritos. Unos versículos después se nos dice que han lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Todos están allí por la misma razón: fueron alcanzados por la gracia de Cristo.
En el presente todavía hay pueblos que necesitan escuchar, personas que necesitan ser alcanzadas y lenguas en las que el nombre de Jesús necesita seguir siendo proclamado. Un día estaremos allí. Y qué hermoso será descubrir rostros y escuchar lenguas de pueblos que quizá ni siquiera conocimos en esta vida. Pero quizá será todavía más emocionante encontrar entre aquella multitud personas de nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro pueblo, celebrando con nosotros la salvación del Cordero.
Padre, gracias por revelarnos el gran regocijo que experimentaremos los redimidos al estar en tu presencia. Ayúdanos a vivir en esta esperanza bienaventurada. En Cristo, Amén.