29 de octubre del 2026
Gálatas 3:23-29
SOMOS UNO EN CRISTO
“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Gálatas 3:28
Vivimos en un mundo dividido y cada vez más polarizado. Nos separamos por nacionalidad, condición social, ideas y hasta por ser hombres o mujeres. Algunas de esas diferencias llegan incluso a convertirse en motivo de rivalidad: nosotros contra ellos, los de aquí contra los de allá. Dios tiene un proyecto diferente. Cuando Pablo dice que «ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer», no está diciendo que esas diferencias hayan desaparecido. Seguimos teniendo una historia, una cultura, una condición y características propias. Lo que ha cambiado es que ninguna de ellas determina ahora nuestro valor o nuestra posición delante de Dios. Esto resultaba sorprendente en una sociedad donde esas diferencias establecían enormes distancias entre las personas. Pero el evangelio colocó a todos en el mismo lugar: pecadores necesitados de gracia, recibidos por la fe y unidos al mismo Salvador. Por eso Pablo puede decir: «todos vosotros sois uno en Cristo Jesús». ¡Qué bueno que nuestras diferencias ya no tienen la última palabra! No necesitamos despreciarlas ni utilizarlas para sentirnos superiores a otros. Hay algo mucho más grande que nos define y nos mantiene unidos: pertenecemos a Cristo. Lo que nos hace diferentes puede ser importante; pero lo que nos une en Cristo es mucho más grande.
Dios nuestro, gracias porque siendo muchos, somos un solo pueblo. Gracias por unirnos por medio de tu Hijo Jesucristo. En su nombre oramos, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.