20 de octubre del 2026
Mateo 1:1-17
FAMILIA INESPERADA
“Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí”. Mateo 1:5
Mateo escribe su evangelio teniendo muy presente a sus lectores judíos. Algunos de ellos todavía tenían dificultades para comprender por qué el evangelio debía abrir sus puertas a quienes no eran hijos de Abraham, no compartían su historia y provenían de otros pueblos. Pero Mateo comienza su evangelio con una sorpresa. En la genealogía del Mesías aparecen nombres como Rahab y Rut. Las dos eran extranjeras. La primera provenía de Jericó; la segunda, de Moab. Sin embargo, ambas fueron recibidas por la fe dentro del pueblo de Dios y terminaron formando parte de la familia de la cual vendría Jesucristo. No era algo que Mateo quisiera esconder. Todo lo contrario: lo dejó escrito en la primera página de su evangelio. Antes de que Jesús predicara un solo sermón, Mateo ya estaba mostrando que la gracia de Dios había atravesado fronteras y alcanzado a quienes parecían estar fuera. Y ahora ocurre algo todavía más grande. La salvación ya no es un privilegio que se recibe por llevar determinada sangre en las venas. No depende de nuestra sangre, sino de la sangre de Cristo, el verdadero Hijo de David, derramada por nosotros en la cruz. Por eso hay lugar para Rahab y para Rut; para judíos y gentiles; y para todos nosotros, que llevamos también las cicatrices que el pecado ha dejado en nuestra historia. ¿Has conocido ya al Hijo de David?
Gracias Señor Jesús, porque por medio de tu sangre hemos recibido un lugar en la familia de Dios. Ayúdanos a conocer más de Ti y a seguir tu ejemplo. Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.