28 de agosto del 2026
Mateo 9:8-26
UNA FE QUE NO SE ESCONDE
“…porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva”. Mateo 9:21
Mientras un grupo de personas conversaba en un restaurante, su mesera, que había escuchado parte de la charla, se acercó con cierta timidez. Había percibido que eran creyentes y les dijo algo muy directo: al día siguiente intentaría dejar de fumar definitivamente, pero sabía que no podía hacerlo sola. Les pidió que oraran por ella. Allí mismo se detuvieron y oraron por su libertad. Tal vez nunca se supo cómo continuó su historia, pero algo quedó claro en ese momento: aquella mujer creía que Dios podía ayudarla. En el pasaje de Mateo 9 encontramos a una mujer que llevaba doce años sufriendo una enfermedad que nadie había podido curar. Había gastado sus recursos buscando ayuda, pero seguía enferma. Entre la multitud que rodeaba a Jesús, se acercó por detrás y pensó: “Si tan solo toco su manto, quedaré sana”. Era un gesto sencillo, casi desesperado, pero lleno de fe. Ella creía que en Jesús había poder para sanar lo que parecía imposible. Y no se equivocaba. Jesús percibió lo que había ocurrido, se volvió hacia ella y le dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado”. En ese instante la mujer quedó sana. Y qué hermoso sería que las personas que nos rodean también pudieran percibir algo de ese poder y ese amor al ver nuestra vida. Que, cuando alguien necesite ayuda o esperanza, encuentre creyentes dispuestos a acercarse, escuchar… y orar.
Señor, gracias por recordarnos que tú ministras entre nosotros de maneras poderosas. Escucha nuestras oraciones y restáuranos a una mejor relación contigo. Amén.
En Hechos 1:8, Jesús dice: “me seréis testigos”. Pero ¿qué significa ser testigo de Cristo?Una de las cosas asombrosas de Dios es que Él elige trabajar con nosotros. Dios quiere que nos unamos a él en una misión para salvar a quienes no lo conocen y re-novar toda la creación. Parece una tarea difícil e intimidante, pero no estamos solos. Jesús nos ha dado el don del Espíritu Santo y nos llama no solo como individuos, sino también como su iglesia.En nuestro trabajo con Dios en esta misión a lo largo de los años, hemos aprendido que todos tenemos este llamado en nuestras vidas. Algunos de nosotros estamos llamados a servir lejos de casa, y otros estamos llamados a servir y compartir el amor de Dios con nuestros vecinos allí donde estamos. Dondequiera que Dios nos llame, tenemos la oportunidad de compartir el amor de Cristo con las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas, ¡y puede que no sea tan intimidante como parece!
Kevin DeRaaf
Es director de Resonate Global Mission, una agencia misionera cristiana reformada que trabaja en más de 40 países al rededor del mundo. Él y su esposa, Jacquie, tienen tres hijos y cuatro nietos y viven en Burlington, Ontario.