30 de agosto del 2026
Hebreos 12:1-3
UNA GRAN NUBE DE TESTIGOS
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia…” Hebreos 12:1
La fe cristiana nunca ha sido una carrera solitaria. Desde el principio, Dios ha levantado hombres y mujeres que han vivido confiando en sus promesas y dando testimonio de su poder. El capítulo 11 de Hebreos nos presenta una impresionante galería de estos testigos: Noé, Abraham, Moisés, Rahab y muchos más. Cada uno, en su tiempo y en sus circunstancias, vivió confiando en Dios y proclamando con su vida que el Señor es fiel. Luego, al comenzar el capítulo 12, el autor nos recuerda algo maravilloso: no estamos corriendo la carrera de la fe solos. Estamos rodeados por “una gran nube de testigos”, una multitud de creyentes que, a lo largo de la historia, han confiado en Dios y han dejado un ejemplo para quienes vienen detrás. A esa nube pertenecen también innumerables creyentes que han llevado el evangelio a nuevos lugares. Misioneros que cruzaron mares y fronteras, iglesias que nacieron en diferentes culturas, y personas que, con sencillez y fidelidad, compartieron la buena noticia de Cristo. Y ahora nosotros también formamos parte de esta historia. Por eso, Hebreos nos invita a hacer lo mismo que hicieron quienes nos precedieron: fijar nuestros ojos en Jesús y correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante. ¡Qué privilegio formar parte de esta gran multitud de testigos! ¡Qué hermoso es proclamar que Cristo vive y reina!
Jesús, gracias por animarnos a través del testimonio de fiel de otros. Ayúdanos a testificar de tu gran amor y poder, y a compartir el evangelio hasta los confines de la tierra. Amén.