10 de mayo del 2026
Lucas 15:11-32
LA FIESTA DEL PERDÓN
“Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó”. Lucas 15:20
He visto muchas fiestas. Fiestas de boda. Fiestas de cumpleaños. Fiestas de graduación. Fiestas por logros alcanzados. Pero pocas veces he visto una verdadera fiesta del perdón. ¿Qué sucede cuando alguien cae gravemente y luego regresa arrepentido? Con frecuencia, el foco no está en la restauración, sino en el error. Lo que pudo haberse tratado con discreción se convierte en tema público. Pero Jesús cuenta otra historia. Un hijo malgasta su herencia, rompe la confianza, hiere el corazón del padre y termina en la miseria. Cuando finalmente vuelve en sí, regresa ensayando una confesión: “Padre, he pecado… ya no soy digno…”. Sin embargo, antes de terminar su discurso, el padre ya está corriendo. Y luego ordena algo sorprendente: “Traigan el mejor vestido… pongan un anillo en su mano… hagan una fiesta”. El perdón fue una celebración pública de la gracia. El padre no ignoró el pecado. Pero tampoco permitió que el pecado definiera para siempre a su hijo. En nuestras familias, ¿sabemos celebrar el arrepentimiento? ¿Sabemos distinguir entre disciplina y restauración? ¿Sabemos cuándo es momento de confrontar… y cuándo es momento de abrazar? Un hijo que regresa arrepentido no necesita un tribunal. Necesita un padre que refleje el corazón del cielo. Y cada vez que un hogar abre los brazos en lugar de cerrar la puerta, el cielo vuelve a celebrar.
Dios gracias por tu perdón, que es celebración paz, de conciencia sin culpa, de regreso al camino. Agradecemos también por el amor de Jesús, que nos recibe con los brazos abiertos. Amén.
En el ámbito espiritual, la familia contemporánea enfrenta sus crisis apoyándose muchas veces en referencias confusas, superficiales e incluso distorsionadas. En lugar de reflexionar con profundidad, con frecuencia se deja arrastrar por el ritmo acelerado de la cultura, adoptando modelos que prometen plenitud inmediata pero que no sostienen en el tiempo. Y no faltan quienes comercializan fórmulas religiosas atractivas, ofreciendo respuestas rápidas a problemas complejos. Mientras tanto, la familia sigue necesitando lo esencial: cariño, presencia, protección, dirección y descanso. La familia —como diseño y propósito de Dios— no ha desaparecido ni desaparecerá. Su fundamento no descansa en teorías humanas, sino en el carácter inmutable del Señor. Dios sigue siendo el mismo, y toda familia que lo busque con sinceridad encontrará orientación, consuelo y esperanza en su voz.
Augusto Pinheiro
Augusto Pinheiro es un teólogo y escritor brasileño.