14 de agosto del 2026
Hechos 8:4-8
LA EXPANSIÓN DEL EVANGELIO
“Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. Hechos 8:4
A veces las circunstancias difíciles parecen detenerlo todo. Personas se ven obligadas a dejar lugares o proyectos que amaban profundamente. Algo parecido ocurrió con muchos cristianos en la iglesia primitiva. Después de la persecución que siguió a la muerte de Esteban, los creyentes tuvieron que dispersarse. Lo que parecía una tragedia —la iglesia siendo expulsada de Jerusalén— se convirtió en algo inesperado: “los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio”. La persecución no silenció a la iglesia; la multiplicó. Allí donde los creyentes llegaban, llevaban consigo el mensaje de Jesús. Algo semejante ha ocurrido también en tiempos más recientes. Un misionero que había servido durante años en Haití tuvo que regresar con su familia a Estados Unidos debido a la violencia en el país. La transición fue dolorosa. Sin embargo, al establecerse en su nueva ciudad, descubrió que miles de haitianos también habían llegado allí. Lo que parecía el final de una etapa se convirtió en una nueva oportunidad: hoy trabaja junto a líderes haitianos formando iglesias entre su propia comunidad. Dios sigue haciendo algo parecido hoy. Lo que parece dispersión, pérdida o cambio inesperado puede convertirse en parte de su plan para extender el evangelio. Porque cuando el pueblo de Dios es esparcido, la buena noticia también se esparce.
Querido Dios, gracias por estar con nosotros en medio del dolor y la necesidad. Danos más oportunidades de servirte donde quiera que vayamos. En Jesús, Amén.