15 de agosto del 2026
Lucas 19:1-9
UNA VISITA QUÉ LO CAMBIÓ TODO
“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”. Lucas 19:8
Cuando pensamos en predicar el evangelio, solemos imaginar escenarios impresionantes: grandes cruzadas, llamados masivos, campañas de milagros o predicaciones ante multitudes. Sin duda, Dios puede usar esos momentos. Pero a veces el evangelio avanza de maneras mucho más sencillas de lo que esperamos. Piense en Zaqueo. Jesús no lo sanó de una enfermedad física. No multiplicó comida ni realizó un milagro espectacular. En lugar de eso, le dijo algo sorprendentemente simple: “Hoy debo quedarme en tu casa”. La multitud reaccionó con disgusto. Zaqueo era recaudador de impuestos para los romanos, y muchos lo veían como un hombre corrupto que se enriquecía a costa del pueblo. Nadie imaginaba que Jesús quisiera pasar tiempo con alguien así. Pero ese encuentro cambió todo. Después de recibir a Jesús en su casa, Zaqueo se puso de pie y declaró que daría la mitad de sus bienes a los pobres y devolvería cuatro veces lo que había robado. A veces pensamos que necesitamos hacer algo extraordinario para compartir el evangelio. Sin embargo, muchas veces el evangelio comienza con algo tan sencillo como pasar tiempo con alguien, escuchar su historia o abrir espacio para que Cristo entre en una vida. Quizá hoy haya alguien con quien Dios te está animando a conectar. Porque cuando Jesús entra en una casa también transforma el corazón que vive en ella.
Buen Dios, gracias por todo lo que haces en la vida de las personas que me rodean. Ayúdame a acercarme a quienes necesitan de Ti, para compartir tu Palabra. En Jesús, Amén.