12 de agosto del 2026
Juan 17:20-23
LA ORACIÓN QUE AÚN NOS UNE
“Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti…” Juan 17:20-21
En una de las oraciones más profundas de la Biblia, Jesús ora por sus discípulos… y también por todos los que creerían en Él después. Eso significa que, en Juan 17, Jesús está orando también por nosotros. ¡Qué consuelo saber que el mismo Señor intercedió por su pueblo antes de ir a la cruz! Y su petición es sorprendente. Jesús ora por la unidad: “para que todos sean uno”. Él sabía que cuando su pueblo vive unido en Él, el mundo puede reconocer que Dios lo ha enviado. La oración de Jesús también nos enseña algo sobre nuestra propia vida de oración. Orar por otros es una manera poderosa de participar en la obra de Dios. Cuando llevamos delante del Señor las necesidades de nuestros vecinos, amigos o compañeros de trabajo, estamos participando en la misión de Cristo. A veces basta con acercarse a alguien y preguntar con sencillez: “¿Hay algo por lo que te gustaría que ore?”. Puede parecer una pregunta pequeña, pero para muchas personas es un recordatorio profundo de que no están solas. Muchos creyentes descubren que incluso personas que no se consideran religiosas aceptan con gratitud cuando alguien se ofrece a orar por ellas. Y en ese momento sucede algo hermoso: se dan cuenta de que no solo alguien las ve; Dios también las ve y escucha. Así, la oración se convierte en una forma sencilla de vivir la unidad que Jesús pidió para su pueblo.
Señor, gracias por acercarte a mí; ayúdame a acercarme a los demás y pedir por ellos. Recibe nuestra humilde oración. En Cristo Jesús, Amén.