2 Tesalonicenses 2:13-17
EL PODER DE SU PRESENCIA
“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, […] conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra”. 2 Tesalonicenses 2:16-17
La presencia de alguien en momentos difíciles puede ser profundamente alentadora. Se pueden enviar mensajes o compartir palabras a la distancia, pero pocas cosas llenan tanto el corazón como estar allí, intercambiar miradas y ofrecer palabras de ánimo cara a cara. A veces también sentimos tristeza cuando sabemos que debimos estar presentes en un momento importante y no lo estuvimos, especialmente cuando teníamos el tiempo y la oportunidad. Sin embargo, es un gran consuelo cuando la otra persona no guarda rencor, sino que responde con comprensión y amor.
Por eso, no hay presencia más consoladora que la de Cristo. Él ha prometido estar con su pueblo hasta el fin del mundo, y cumple su promesa. En medio de nuestras dificultades, su presencia trae un consuelo que nadie más puede dar. Pablo recuerda a los creyentes que Jesucristo mismo y Dios el Padre son quienes consuelan nuestros corazones y nos fortalecen. No hay palabra suya que llegue tarde ni acción suya que carezca de propósito. Todo lo que Él hace por nosotros es parte del amor que ha tenido por su pueblo desde la eternidad.
Por eso, aun en medio de las pruebas, podemos descansar en una certeza: Cristo no solo conoce nuestras luchas, también permanece con nosotros y fortalece nuestro corazón para seguir adelante.
Señor, gracias porque, vayamos donde vayamos, tú ya estás allí. Ayúdanos a compartir tu amor y consuelo con los demás. Amén.