21 de julio del 2026
Lucas 22:31-34
CRISTO INTERCEDE POR LOS SUYOS
“Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte”. Lucas 22:32
¿Qué ocurriría su la firmeza del creyente descansara en la fuerza de su fe? Tal vez podríamos pensar en algún momento en que nos sentimos tan seguros, tan firmes… que incluso lo recordamos con cierto orgullo. Pero tengamos cuidado. Hay alguien que podría contar su propia historia y quizá no resultaría tan alentadora. El caso de Pedro es bastante conocido. Con seguridad —y hasta con cierta arrogancia— afirmó su lealtad a Jesús, incluso por encima de los demás. Solo para verse después a sí mismo vencido y llorando amargamente por haberle fallado a su Señor. Fue una noche oscura, en la que Satanás parecía haber ganado la batalla. Pero aun antes de su caída, Jesús le dijo algo que también se aplica a nosotros: “Yo he rogado por ti…”. ¿Se da cuenta? No le prometió que no caería, sino que estaría intercediendo por él. Porque la seguridad del creyente no descansa en la firmeza de su fe sino en la fidelidad de Cristo. Pedro iba a fallar. Pero no iba a ser destruido. ¿Por qué? Porque Cristo había orado por él. Y qué verdad tan consoladora: usted no se sostiene solo. Mientras usted lucha, Cristo intercede. Su fe puede debilitarse, pero no desaparecer, porque está sostenida por la oración de Cristo. Hoy, Cristo no ha dejado de interceder. Está delante del Padre, presentando a los suyos, sosteniendo su fe, guardando su vida.
Amado Padre, qué alentador es saber que tú escuchas la intercesión de tu Hijo por nosotros. Ayúdame a descansar en tu gracia y tu protección. Por el amor de Cristo, amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.