13 de julio del 2026
Gálatas 5:16-26
CARNE CONTRA ESPÍRITU
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”. Gálatas 5:17
¿Te ha pasado que comienzas con buenas intenciones… pero no duran mucho? Decides cambiar y hacer mejor las cosas, pero al poco tiempo, algo dentro te empuja en la dirección contraria. Y entonces te preguntas: ¿por qué es tan difícil cambiar? La Biblia lo explica así: hay una lucha dentro de nosotros. No es solo falta de disciplina. No es solo cuestión de hábitos. Es algo más profundo. “Los deseos de la carne… contra el Espíritu”. Dentro del creyente hay dos fuerzas en tensión. Una que busca agradar a Dios y otra que insiste en satisfacer deseos que nos alejan de Él. Por eso, cambiar no es tan sencillo como ajustar la agenda o hacer nuevos propósitos. El problema no está solo en lo que hacemos sino en lo que deseamos. Y eso puede desanimar, pero también aclara el camino. Porque Dios no nos deja a la deriva. Nos ha dado su Espíritu. Y cuando vivimos guiados por Él, algo empieza a cambiar. No de un día para otro, pero sí de verdad. Nuestros deseos comienzan a transformarse. Nuestros pensamientos se alinean. Nuestra vida empieza a reflejar algo distinto. No es perfección inmediata; es una nueva dirección. Por eso, la vida cristiana no se trata de intentar más fuerte, sino de rendirse más profundamente. Y en esa entrega diaria, el Espíritu hace lo que nosotros no podemos: transformar desde dentro lo que por fuera nunca podríamos lograr.
Queremos agradarte y obedecerte, Dios nuestro. Llena nuestras vidas con tu Espíritu y redirígenos a una vida de servicio y alabanza a ti. En Cristo Jesús, Amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.