12 de julio del 2026
Romanos 7:7-25
LA BATALLA DEL CREYENTE
“Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”. Romanos 7:23
¿Le ha pasado? Sabe lo que es correcto, pero no siempre lo hace. Quiere agradar a Dios, pero algo dentro se resiste. Decide cambiar, y, sin embargo, vuelve a caer. Es una lucha silenciosa y algo cansada. Y a veces uno piensa: “¿Por qué sigo siendo así si amo a Dios?”. Pablo también lo sintió. No habla como alguien lejos de Dios, aunque hay quienes piensan lo contrario. Él habla como alguien que pertenece a Dios. Un creyente que ama a Dios, pero que sigue en la lucha. Como un creyente que, aun con un corazón renovado, descubre que la batalla no ha terminado. Hay dentro de nosotros un deseo real de obedecer, pero también una fuerza que empuja en la dirección contraria. Y eso duele. No es solo que fallamos; es que no queremos fallar y aun así ocurre. Por eso su clamor es de gran valor para quienes son conscientes de esa lucha: “¿Quién me librará?”. Y la respuesta no es “esfuérzate más”, ni “inténtalo otra vez”. La respuesta es una persona: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”. Ahí está la esperanza. Porque la vida cristiana no es la ausencia de lucha; es la presencia de Cristo en medio de la lucha. Sí, seguimos peleando. Sí, seguimos cayendo a veces. Pero ya no estamos solos. Cristo pelea por y con nosotros. Y lo más precioso: No hay condenación para los que están en Cristo Jesús. ¿No le anima esto a mantenerse en la lucha?
Líbranos, Jesús, de seguir haciendo el mal. Acompáñanos en nuestras luchas diarias y muéstranos el camino correcto. Amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.