Salmo 120:5-7
PAZ EN UN MUNDO EN GUERRA
“Yo soy pacífico; Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra”. Salmo 120:7
El mundo entero parece vivir bajo la sombra del conflicto. Hay guerras entre naciones, conflictos étnicos, tensiones sociales, políticas y económicas. Incluso existen disputas entre denominaciones religiosas, y no pocas veces también dentro de las familias. El ser humano, marcado por el pecado, vive en constante confrontación: lucha contra Dios, contra su prójimo, contra la naturaleza y, muchas veces, hasta contra sí mismo.
Pero los que han sido elegidos, llamados, justificados y que están siendo santificados por Dios están llamados a vivir de otra manera. No como promotores del conflicto, sino como defensores de la paz. Somos llamados a declarar como el salmista: “Yo soy pacífico”. La palabra de Dios nos exhorta: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. (Ro. 12:18). Y Jesús mismo afirmó en Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
La Escritura también nos recuerda que Dios “nos encargó la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5:19). Esto significa que dondequiera que vayamos debemos ser instrumentos de paz. Somos portadores del evangelio de la paz. Puede que muchos se empeñen en vivir en conflicto. Pero el creyente está llamado a otra batalla: la de promover la paz. Lo hacemos en el nombre del Dios de paz, guiados por el Príncipe de paz.
Padre celestial, ayúdanos a llevar la paz a un mundo que vive en conflicto y a compartir las nuevas buenas de paz de Jesús. En su nombre oramos. Amén.