03 de junio del 2026
Salmo 121:1-2
SOCORRO EN EL TIEMPO OPORTUNO
“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra”. Salmo 121:1-2
Para llegar a Jerusalén, los peregrinos debían subir por las montañas. La ciudad estaba edificada en lo alto, y quienes se dirigían a ella avanzaban por caminos escarpados y desafiantes. Mientras el salmista contempla esas montañas que se elevan hacia el cielo, una pregunta surge en lo profundo de su corazón: “¿De dónde vendrá mi socorro?”. No es solo una pregunta geográfica; es una pregunta del alma. ¿Quién puede ayudarme? ¿Dónde encontrar alivio para mis angustias? ¿Quién puede sostenerme cuando las cargas parecen demasiado pesadas? Muchas veces nosotros también nos hacemos esas mismas preguntas. Las dificultades de la vida pueden ser tan grandes que nos sentimos pequeños ante ellas. Los problemas nos rodean y, por momentos, pareciera que no hay salida. Pero el salmo no termina con la pregunta. Inmediatamente nos da una respuesta firme y segura: “Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”. El Dios que creó el universo es el mismo que escucha nuestro clamor. Él es todopoderoso. No hay problema demasiado grande para su poder, ni situación tan complicada que escape de sus manos. Para nosotros muchas cosas parecen imposibles, pero para Dios nada lo es. Por eso, cuando el camino se vuelve empinado y el corazón se llena de preocupaciones, el creyente levanta la mirada y recuerda esta verdad: nuestro socorro viene del Señor.
Alabado y bendito seas Señor, por tu gran poder y gloria. Depositamos nuestra confianza y pesares en ti, sabiendo que acudirás en nuestra ayuda. Amén.
Con gratitud a Dios, ofrecemos a nuestros lectores el devocional del mes de junio “Cantos de esperanza”, basados en los salmos de peregrinación. Estos salmos (120-134) eran entonados por el pueblo de Israel cuando viajaba hacia Jerusalén para participar en las fiestas anuales. El pueblo viajaba en caravanas, llevando consigo dolor, angustia, temores y expectativas. Así es el viaje de nuestra vida. Aunque suframos, no podemos detenernos. Debemos caminar y seguir adelante, mirando al Señor, autor y consumador de nuestra fe. En el camino encontraremos compañeros de viaje, pero todos dependemos de la fuerza que viene de lo alto, del poder que viene de Dios, de la gracia que nos sostiene hasta llegar a Sión. ¡Feliz lectura!
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.