Salmo 133:1
EL GOZO DE CAMINAR JUNTOS
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”. Salmo 133:1
La iglesia es una familia: la familia de Dios. No somos simplemente personas que se reúnen en un mismo lugar; somos un solo pueblo, un solo cuerpo y un solo rebaño. En Cristo hemos sido hechos hermanos, y Él mismo es nuestro hermano mayor. Lo que mantiene unida a esta familia es el amor. Jesús dijo que el mundo reconocería a sus discípulos precisamente por eso: por el amor que se tienen unos a otros. Cuando ese amor se hace visible, también el evangelio se hace visible.
Por eso el salmista exclama con alegría:
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” La unidad entre los hermanos es algo bueno porque refleja el corazón de Dios. Y también es deliciosa porque llena de gozo la vida de la iglesia. Cuando los creyentes caminan juntos en amor, la comunión se fortalece, la fe se anima y la iglesia se convierte en un lugar de descanso y bendición.
Por eso vale la pena preguntarnos: ¿Estamos contribuyendo a fortalecer la armonía en la iglesia? ¿Estamos cultivando relaciones que reflejen el amor de Cristo? Cuando los hermanos caminan juntos en unidad, la iglesia se fortalece y el mundo puede ver una hermosa muestra de la obra de Dios.Porque, como dice el salmista, es verdaderamente bueno y delicioso cuando los hermanos viven juntos en armonía.
Ayúdanos Señor Jesús, a construir puentes de reconciliación con nuestros hermanos. Enséñanos a amarlos y vivir en armonía con ellos. Amén.