26 de junio del 2026
Salmo 133:2-3
ACEITE Y ROCÍO
“Es como el buen óleo, […] Como el rocío de Hermón…” Salmo 133:2-3
Al describir la belleza de la unidad entre los hermanos, el salmista utiliza dos imágenes muy conocidas en su tiempo: el aceite y el rocío. Primero menciona el buen óleo. En el mundo antiguo, el aceite era muy valioso. Se usaba para perfumar, para aliviar heridas y también en ceremonias sagradas. En la Biblia, además, el aceite suele ser un símbolo de la obra del Espíritu de Dios. Así es la unidad entre los hermanos: como un aceite precioso que perfuma la vida de la comunidad, suaviza las relaciones y trae bendición. Luego el salmista menciona otra imagen: el rocío del monte Hermón. En una tierra donde el calor puede resecar el suelo, el rocío de la mañana era un regalo del cielo. Llegaba silenciosamente durante la noche y cubría la tierra con frescura, trayendo vida y renovación. La Escritura misma compara la obra de Dios con ese rocío. “Yo seré a Israel como rocío”, dice el profeta Oseas (Oseas 14:5). Así también ocurre cuando los hermanos viven en armonía. La unidad refresca el corazón, restaura las relaciones y trae vida a la comunidad. Y esa bendición no se queda encerrada dentro de la iglesia. Cuando el mundo observa una comunidad marcada por el amor y la unidad, puede percibir algo del carácter de Dios. Porque cuando los hermanos viven en armonía, la vida de Dios fluye entre ellos como aceite que perfuma y como rocío que refresca.
Enséñanos Padre, a vivir en unidad con nuestros hermanos para que el mundo pueda creer en tu Hijo Jesús. En su nombre oramos, Amén.
Con gratitud a Dios, ofrecemos a nuestros lectores el devocional del mes de junio “Cantos de esperanza”, basados en los salmos de peregrinación. Estos salmos (120-134) eran entonados por el pueblo de Israel cuando viajaba hacia Jerusalén para participar en las fiestas anuales. El pueblo viajaba en caravanas, llevando consigo dolor, angustia, temores y expectativas. Así es el viaje de nuestra vida. Aunque suframos, no podemos detenernos. Debemos caminar y seguir adelante, mirando al Señor, autor y consumador de nuestra fe. En el camino encontraremos compañeros de viaje, pero todos dependemos de la fuerza que viene de lo alto, del poder que viene de Dios, de la gracia que nos sostiene hasta llegar a Sión. ¡Feliz lectura!
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.