23 de junio del 2026
Salmo 131:1-3
UN ALMA TRANQUILA
“He acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma”. Salmo 131:2
Hay pocas imágenes tan tiernas como la de un niño en brazos de su madre. Después de haber sido alimentado y cuidado, el pequeño se queda tranquilo, seguro y confiado. Ya no llora ni se inquieta. Simplemente descansa. El salmista toma esa escena tan familiar para describir algo que ha ocurrido en su propio corazón. Dice que su alma se ha aquietado, como un niño destetado en los brazos de su madre. Así ocurre también con nosotros delante de Dios. Muchas veces llegamos a Él con el corazón inquieto, cargado de preocupaciones, temores o luchas. Pero cuando aprendemos a confiar en el Señor, nuestra alma comienza a encontrar descanso. Dios se convierte entonces en nuestro refugio seguro, en nuestra provisión suficiente y en el descanso que tanto necesitamos. Él es quien perdona nuestros pecados, quien sana nuestras heridas y quien sostiene nuestra vida con su gracia. En sus brazos podemos descansar seguros. En su Palabra encontramos alimento para el alma. Y bajo su cuidado descubrimos una paz que el mundo no puede dar. Por eso el salmista habla de un alma tranquila, de un corazón que ha aprendido a descansar en Dios. ¿Has aprendido a aquietar tu alma delante del Señor? ¿Has encontrado descanso en sus brazos? Porque cuando confiamos plenamente en Dios, el corazón inquieto encuentra finalmente la paz que tanto buscaba.
Bendito sea tu nombre Señor, por la seguridad y tranquilidad que traes a nuestra vida. Gracias por cuidarnos amorosamente y proveernos del sustento material y espiritual. En Jesús, Amén.
Con gratitud a Dios, ofrecemos a nuestros lectores el devocional del mes de junio “Cantos de esperanza”, basados en los salmos de peregrinación. Estos salmos (120-134) eran entonados por el pueblo de Israel cuando viajaba hacia Jerusalén para participar en las fiestas anuales. El pueblo viajaba en caravanas, llevando consigo dolor, angustia, temores y expectativas. Así es el viaje de nuestra vida. Aunque suframos, no podemos detenernos. Debemos caminar y seguir adelante, mirando al Señor, autor y consumador de nuestra fe. En el camino encontraremos compañeros de viaje, pero todos dependemos de la fuerza que viene de lo alto, del poder que viene de Dios, de la gracia que nos sostiene hasta llegar a Sión. ¡Feliz lectura!
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.