29 de mayo del 2026
Mateo 6:19-21
¿QUÉ REVELA TU CORAZÓN?
“El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas”. Mateo 12:35
Jesús nos lleva directo al centro de control: el corazón. Allí está el verdadero tesoro. Y de allí sale todo: palabras, decisiones, actitudes. ¿Qué estamos guardando dentro? ¿Qué valor ocupa el primer lugar en nuestra vida? Porque tarde o temprano, lo que atesoramos se nota. Cuando el corazón se llena de egoísmo o de vanidad, las relaciones se debilitan. El afecto se enfría. El compromiso pierde valor. El matrimonio se vuelve accesorio y la familia secundaria. Pero Jesús también dijo algo más: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”. No es solo una advertencia; es una invitación. Si colocamos nuestro tesoro en lo eterno, el corazón se ordena. Si valoramos el matrimonio y la familia como dones de Dios, nuestras decisiones comenzarán a protegerlos. En la visión cristiana entendemos que toda la vida pertenece a Dios. El hogar no es un espacio secular separado de la fe; es el primer lugar donde se vive la fe. Es ahí, en lo sencillo de cada día, donde aprendemos a creer, a amar y a parecernos un poco más a Cristo. El matrimonio y la familia no son obstáculos para el progreso; son parte del llamado de Dios. Son tesoros que deben cuidarse, nutrirse y defenderse. Porque al final, lo que más protege a un hogar no es el dinero ni el prestigio: es un corazón que ha decidido guardar su tesoro en el lugar correcto.
Padre, Tú instituiste la familia. Ayúdanos a mantener buenas relaciones dentro de ella. Ayúdanos también a amar a las personas que conviven con nosotros diariamente. En Jesús, Amén.
En el ámbito espiritual, la familia contemporánea enfrenta sus crisis apoyándose muchas veces en referencias confusas, superficiales e incluso distorsionadas. En lugar de reflexionar con profundidad, con frecuencia se deja arrastrar por el ritmo acelerado de la cultura, adoptando modelos que prometen plenitud inmediata pero que no sostienen en el tiempo. Y no faltan quienes comercializan fórmulas religiosas atractivas, ofreciendo respuestas rápidas a problemas complejos. Mientras tanto, la familia sigue necesitando lo esencial: cariño, presencia, protección, dirección y descanso. La familia —como diseño y propósito de Dios— no ha desaparecido ni desaparecerá. Su fundamento no descansa en teorías humanas, sino en el carácter inmutable del Señor. Dios sigue siendo el mismo, y toda familia que lo busque con sinceridad encontrará orientación, consuelo y esperanza en su voz.
Augusto Pinheiro
Augusto Pinheiro es un teólogo y escritor brasileño.