Hechos 17:16-34
EL DIOS NO CONOCIDO
“Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos”. Hechos 17:22
Imagina a Pablo llegando a Atenas, la joya intelectual del mundo antiguo. Las estatuas de los dioses adornaban cada calle, y el aire olía a incienso y filosofía. Pero mientras otros visitantes se maravillaban ante tanta cultura, Pablo sintió dolor: su espíritu se turbó al ver una ciudad llena de religiosidad, pero sin conocimiento del Dios verdadero.
Pronto un grupo de filósofos lo rodearon al escuchar sus ideas religiosas novedosas. Intrigados, lo llevaron al Areópago, el lugar donde se debatían las ideas más elevadas de su tiempo. Y entonces, no comenzó atacando, sino acercándose. “Veo que son muy religiosos… porque al pasar vi un altar con esta inscripción: Al Dios no conocido”. A partir de ese altar, les habló del Dios que ellos buscaban sin saberlo. Con palabras sencillas, transformó el centro del pensamiento humano en un púlpito del evangelio.
Su ejemplo sigue siendo una lección para nosotros. En medio de una sociedad llena de “altares modernos” —al éxito, al placer, al poder—, el creyente está llamado a mirar su entorno con compasión, no con condena. Dios aún busca hombres y mujeres que, como Pablo, usen su voz, su cultura y su testimonio para revelar al único que puede llenar el vacío del corazón humano: Jesucristo, el Dios que antes era desconocido, pero que hoy quiere ser conocido.
Ayúdame a identificar , Padre, cuando la fe se vuelve simple religiosidad. Dame la humildad y el amor para hablar del Cristo verdadero. En quien oramos, amén.