07 de junio del 2026
Salmo 122:6-9
JERUSALÉN, LA CIUDAD DE LA PAZ
“Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman”. Salmo 122:6
Jerusalén ocupa un lugar especial en la historia bíblica. David conquistó esta ciudad y la estableció como la capital del reino de Israel. Y en los días de Salomón, el templo fue edificado allí, convirtiendo a Jerusalén no solo en el centro político de Israel, sino también en el lugar central de adoración al Señor. El templo de Jerusalén era también una casa de oración para todos los pueblos. Desde allí, las naciones debían conocer al único Dios vivo y verdadero. El nombre Jerusalén significa “ciudad de paz”, aunque paradójicamente ha sido una ciudad marcada por conflictos y guerras a lo largo de la historia. Sin embargo, fue precisamente allí donde Jesús, el Príncipe de la Paz, realizó la obra que trae verdadera paz. Desde Jerusalén ascendió al cielo y derramó el Espíritu Santo sobre su iglesia. Y desde Jerusalén el evangelio de la paz comenzó a extenderse hasta los confines de la tierra. Por eso Jerusalén es mucho más que una ciudad importante en la geopolítica del mundo contemporáneo. En la Biblia, Jerusalén apunta a una realidad más profunda: la paz que Dios ofrece al ser humano, paz con Él y paz con el prójimo. De allí la exhortación del salmista: “Pedid por la paz de Jerusalén”. Oremos para que la paz de Dios, que fue anunciada desde Jerusalén, siga alcanzando corazones y transformando vidas.
Te pedimos, Señor, por la paz de Jerusalén y todas las naciones que viven en guerra. Trae paz y esperanza a los afectados, y pon en sus corazones aceptarte como Salvador. Amén.
Con gratitud a Dios, ofrecemos a nuestros lectores el devocional del mes de junio “Cantos de esperanza”, basados en los salmos de peregrinación. Estos salmos (120-134) eran entonados por el pueblo de Israel cuando viajaba hacia Jerusalén para participar en las fiestas anuales. El pueblo viajaba en caravanas, llevando consigo dolor, angustia, temores y expectativas. Así es el viaje de nuestra vida. Aunque suframos, no podemos detenernos. Debemos caminar y seguir adelante, mirando al Señor, autor y consumador de nuestra fe. En el camino encontraremos compañeros de viaje, pero todos dependemos de la fuerza que viene de lo alto, del poder que viene de Dios, de la gracia que nos sostiene hasta llegar a Sión. ¡Feliz lectura!
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.