21 de marzo del 2026
Lucas 13:22-30
SORPRESA EN EL CIELO
“Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste”. Lucas 13:26
Jesús está hablando del fin de los tiempos, del día del juicio. Ese día en que nada quedará oculto y toda verdad saldrá a la luz. Pero en este pasaje, Él fija su atención en personas que, en vida, frecuentaban la iglesia, escuchaban sus enseñanzas, e incluso se sentían cómodas llamándole “Señor”. La sorpresa que reciben es devastadora. Ellos estaban convencidos de su buen estatus espiritual. Creían ser parte de la familia de Dios. Estaban seguros de su salvación… cuando en realidad no lo estaban. Jesús revela la razón: había hipocresía en sus corazones. Eran “hacedores de maldad”, personas cuya vida no coincidía con la fe que decían tener. Habían logrado ocultarlo mientras vivían… pero en el día final, cuando toda pretensión se desvanece, quedó claro que nunca habían conocido verdaderamente al Señor. Intentan sacar sus credenciales: “Comimos contigo”. “Te escuchamos enseñar”. “Estábamos cerca de tus cosas”. Sí… estuvieron cerca, pero nunca dentro. Por eso Jesús insiste: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta” (Lucas 13:24). No hay atajos. No hay accesos alternos. No hay una puerta secundaria para los que parecen cristianos, pero no lo son. La única entrada es Cristo mismo —su gracia, su obra, su señorío—. Por eso, la pregunta no es: “¿Estoy cerca de las cosas de Dios?” La pregunta es: “¿Está Cristo realmente en mi vida?”. Ora Examina mi corazón, oh Dios, y líbrame de una fe aparente. Prepárame para el día del libro en fe y verdad. En Jesucristo, tu Hijo. Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.