15 de marzo del 2026
Lucas 9:51-56
CANDIDATOS PARA LA GRACIA
“Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos?”. Lucas 9:54
¿Te sientes desanimado porque no ves un cambio significativo en tu vida? ¿Te frustra dar un vistazo a tu corazón y encontrar anidados sentimientos de amargura, pensamientos pecaminosos, y falta de dominio propio? Quizá te anime saber que es difícil que haya un cristiano que no haya pasado por esas mismas luchas. Por eso alguien dijo que “no hay un santo sin un pasado, ni un pecador sin un futuro”. Es el caso de Juan, el discípulo de Jesús. Antes de que escribiera sus emotivas cartas, su temperamento era distinto.  Antes de que llegara a ser el “apóstol del amor”, era conocido, al igual que su hermano, como el hijo del trueno. Y si no sabe lo que esto significa, aquí tiene dos ejemplos. En el primero muestra su intolerancia hacia alguien que no forma parte del grupo. En el segundo responde de forma agresiva a la negativa de ser recibidos por los samaritanos. Me pregunto si realmente Juan tenía el poder para hacer descender fuego del cielo, aunque lo dudo. De lo que sí estoy seguro es que su corazón no parece estar en sintonía con el Señor. El cambio radical en la vida de Juan nos da esperanza a todos. Quizá lleve más tiempo del que imaginamos, y de vez en cuando necesitemos una reprensión del Señor. No se desaliente. Nuestro amoroso Dios está listo para guiarle a ser más como su Hijo Jesucristo.
Querido Dios, gracias porque no soy el único que tiene luchas, y por no dejarme solo al continuar mi camino. En el nombre de Jesús, Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.