14 de marzo del 2026
Lucas 9:18-20
CONFESIÓN Y CONFUSIÓN
“Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy?”. Lucas 9:20
¿Quién es realmente Jesucristo? Tarde o temprano, esa pregunta aparece. A veces surge en medio de una crisis espiritual… otras veces como una simple inquietud intelectual. Pero esta no es una pregunta que puedas ignorar por mucho tiempo. ¿Cómo no detenernos, al menos por un momento, a considerar la vida de quien ha sido llamado el personaje más influyente de toda la historia? Cuando comiences a prestarle atención a Jesús, te darás cuenta de algo: hay muchas opiniones… demasiadas, quizás. Algunos lo ven como un sabio maestro. Otros, como un revolucionario. Otros más… lo llaman profeta. Y claro, hay quienes simplemente lo ignoran. Pedro no dudó. Frente a la pregunta directa de Jesús, respondió con convicción: “Tú eres el Cristo de Dios”. Esa confesión no era cualquier cosa. Decir que Jesús era el Cristo —el Mesías— significaba reconocer que Él era el ungido prometido, el enviado de Dios, el cumplimiento de siglos de profecía, el único capaz de traer salvación al mundo. No era una opinión más. No era una frase bonita. Por eso, la forma en que respondas esa pregunta —¿quién dices tú que es Jesús?— determinará no solo tu visión del mundo… sino tu eternidad. Hoy, Jesús te hace esa misma pregunta. Y no quiere una respuesta aprendida, ni una repetición de lo que otros han dicho. Quiere escucharte a ti. Desde tu corazón.
Señor, abre mi corazón para reconocerte como mi Salvador y Redentor. Fortalece mi fe y convicción, en tu nombre. Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.