06 de febrero del 2026
Rut 1:16-18
FIEL CUANDO NADIE LO ESPERA
“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré”.
Rut 1:16b Seguramente ha escuchado estas palabras en las ceremonias nupciales. Es una de las expresiones de fidelidad y compromiso más bellas de toda la Biblia. Sin embargo, en su contexto original no es de una esposa a su esposo, sino de una nuera viuda a su suegra. Y lo más sorprendente es cuándo la dice: justo después de que Noemí ha intentado, por todos los medios, persuadirla de que se aparte de ella. En ese momento, Noemí no la ve como una bendición, sino como una carga. La amargura tiene ese efecto. Nos nubla la vista. Nos hace culpar a Dios por nuestras pérdidas y fracasos. Nos impide reconocer su mano y su bendición en las personas que Él pone a nuestro lado. Noemí no tiene nada bueno que decir de Dios; sin embargo, su nuera —una extranjera— muestra una fe más viva y un compromiso más profundo con el Señor y con su pueblo que ella misma, siendo israelita de nacimiento. Y uno se pregunta: ¿por qué una mujer como Rut se arriesgaría a seguir a alguien tan amargada y sin esperanza? ¿Por qué dejar su cultura, su familia y sus dioses? Solo hay una respuesta: Rut había creído de verdad en el Dios de Israel. Esa fe la llevó a ver a su suegra con otros ojos —los ojos del amor y la compasión— y a comprometerse con ella hasta el final. Y por eso, sí… está bien repetir esas palabras en las bodas. Solo que esta vez, ¡incluyamos también a las suegras!
Danos Señor, una fe como la de Rut. Ayúdanos a dejar atrás nuestro pasado y a comprometernos a una vida que te glorifique. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.