Rut 2:19
LA BENDICIÓN DE LA COMUNIDAD
"Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido". Rut 2:19
Todos necesitamos una red de apoyo a la cual acudir en tiempos difíciles. Ya sea una institución, un amigo, la familia… o, mejor aún, la familia de la fe. Qué alivio es tener a alguien que se preocupa, que pregunta cómo estamos y que comparte nuestras cargas.
Cuando Rut regresó con una abundante cosecha, Noemí no solo se sorprendió, sino que también bendijo a quien había mostrado bondad hacia su nuera. Ese momento refleja algo hermoso: Dios muchas veces nos cuida a través de otros. Nos rodea de personas que nos alientan, nos sostienen y se convierten en canales de su gracia.
Dios diseñó la comunidad con ese propósito. No fuimos creados para caminar solos. En la iglesia, encontramos hermanos y hermanas que oran, acompañan y celebran con nosotros. En Hechos 2:42-47, vemos a los primeros creyentes compartiendo la vida, las bendiciones y hasta los bienes materiales. Ese mismo espíritu sigue siendo el corazón de la comunidad cristiana: vivir en comunión, sostenernos unos a otros y crecer juntos en la fe. La historia de Rut y Noemí nos recuerda que todos necesitamos del apoyo de otros… y que también podemos ser ese apoyo para alguien más. Por eso, participa activamente en tu comunidad de fe. Comparte tus bendiciones, ofrece tu ayuda, y no tengas miedo de pedir oración o compañía cuando la necesites.
Dios eterno, gracias por la comunidad de fe que nos rodea. Danos los medios para bendecir a otros y fortalece nuestras relaciones. Por amor de Jesús, amén.