27 de enero del 2026
Isaías 62:1-12
UN NOMBRE NUEVO
“Te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará”. Isaías 62:2
A primera vista, este pasaje de Isaías no parece hablar de matrimonio. Sin embargo, refleja verdades profundas sobre la relación entre Dios y su pueblo, tan íntima y transformadora como el vínculo entre un esposo y una esposa. Por eso, enseña mucho a las parejas acerca del amor fiel y el compromiso que Dios desea para su pueblo. En el matrimonio, dos personas se unen para formar una sola vida. Su identidad cambia: ya no son “yo” y “tú”, sino nosotros. Se pertenecen mutuamente y aprenden a reflejar, en su amor, la fidelidad y la justicia de Dios. Sin embargo, Isaías va más allá del matrimonio humano. Habla de una relación aún más profunda: la unión entre Cristo y su iglesia. Jesús toma nuestro pecado, nuestra debilidad y nuestro pasado, y nos da a cambio su justicia, su gozo y su amor eterno. En Él, recibimos algo más que perdón: recibimos un nuevo nombre, una nueva identidad. Ser llamado por un “nombre nuevo” significa que ya no somos definidos por lo que fuimos, sino por lo que Dios dice que somos: suyos, amados, redimidos. Isaías describe a Dios declarando con gozo su amor por su pueblo, como un novio que se alegra por su novia. Y esa es nuestra realidad en Cristo. Él no solo nos ofrece una mejor vida aquí, sino una relación eterna, en la que seremos “corona de gloria en la mano del Señor” y “alabanza en la tierra” (Isaías 62:3,7).
Gracias, Padre, por deleitarte en nosotros. Recuérdanos el nuevo nombre que nos has dado, y ayúdanos a descansar en tu incansable labor. En Cristo Jesús, Amén.
Los brotes de los árboles crecen a su alrededor. La carne viva del árbol es la que se encuentra justo debajo de su corteza. Esa capa transporta los nutrientes de raíz a rama y permite que el árbol crezca cada vez más. A diferencia de lo que pensamos con frecuencia, el centro del árbol no es más que madera muerta. Su función es mantener el árbol fuerte y erguido, pero no crece. Nosotros somos como árboles, nuestros por dentro en nuestros pecados, sin vida como un tronco seco. Pero en Cristo, todas las cosas se hacen nuevas. La vida es provocada por la muerte por la gracia, no por la naturaleza. Este mes exploramos cómo Dios crea vida de la muerte. Dios mismo afirma su buena creación, perdona nuestros pecados y renueva todas las cosas con una nueva vida en Cristo.
Joel Vande Werken
Joel Vande Werken ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Nueva Jersey, y Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos.