Colosenses 1:15-23
JESÚS: PRIMOGÉNITO SUFICIENTE
“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”. Colosenses 1:15
Imagina estas escenas: una adolescente camina hacia su casillero temiendo encontrar otra nota cruel que hiera su corazón; un trabajador abre el buzón con el temor de ver más facturas que no sabe cómo pagará. En momentos así, muchos pensamos: “Si tuviera más dinero… si tuviera más amigos… si las cosas fueran distintas…”
Recuerde esto: Jesús siempre es suficiente. Cuando Pablo escribió estas palabras, el Imperio Romano parecía invencible. Todo giraba alrededor de su poder y su grandeza. Sin embargo, Pablo proclamó algo revolucionario: que sobre todo imperio, sobre toda preocupación, Jesús reina. Él es el centro de todo lo creado, el que sostiene el universo y da sentido a la historia. Lo que antes parecía importante —el poder, la riqueza, el reconocimiento— quedó en segundo plano. En Cristo encontramos algo que ninguna fuerza terrenal puede ofrecer: una vida firme, segura y llena de propósito.
Hoy seguimos enfrentando nuestras propias versiones del “imperio”: las presiones sociales, las preocupaciones económicas, el deseo de aprobación o el miedo al fracaso. El evangelio dice que Jesús es suficiente. Su gracia es mayor que nuestras necesidades, su amor más profundo que nuestros miedos, su poder más fuerte que cualquier adversidad. En Cristo hemos sido reconciliados, hechos nuevos y llamados a vivir “sin mancha e irreprensibles” ante Dios.
Padre celestial, déjanos ver la gloria de Jesús. Y haz que la historia de su victoria sea la primera en nuestras vidas. En su nombre, Amén.