2 Corintios 3:1-6
UNA NUEVA COMPETENCIA
“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”. 2 Corintios 3:6
Vivimos en una cultura que valora las habilidades. Desde pequeños aprendemos que nuestro valor parece depender de lo que sabemos hacer bien. Si somos buenos en nuestro trabajo, si dominamos un oficio o si destacamos en algún talento, nos sentimos valiosos. Pero cuando fallamos o no somos tan hábiles, la inseguridad toca la puerta.
Sin embargo, la vida en Cristo nos enseña otra manera de vernos. Nuestro valor no está en nuestras capacidades, sino en lo que Dios ha hecho en nosotros. Pablo lo entendió muy bien: no se jactaba de su conocimiento, ni de sus logros, sino del poder de Cristo en su vida y en la de los creyentes a quienes servía. La verdad es que todos tenemos limitaciones. No todos sabemos reparar un coche, cocinar bien o dominar la tecnología. Y cuando se trata de la vida espiritual, muchos sienten lo mismo: “No estoy preparado para hablar de Jesús”, “no soy lo suficientemente sabio”, “no sabría cómo ayudar a alguien en su fe”.
Pero Dios no llama a los más capacitados; Él capacita a los que llama. Su Espíritu nos hace “ministros competentes de un nuevo pacto”. No porque tengamos todas las respuestas, sino porque su poder actúa en nuestra debilidad. Lo que compartimos no es nuestra habilidad, sino la obra viva del Espíritu en nosotros. En realidad, no dependemos de lo que sabemos hacer, sino de Aquel que obra a través de nosotros.
Señor Jesús, ayúdanos a enfrentar las necesidades y problemas que nos rodean con la esperanza de que nos darás lo necesario. Amén.