Génesis 1:1-5; 2:2-3
CUANDO TODO ERA NUEVO
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Génesis 1:1
Hoy comenzamos un nuevo año. Es el momento perfecto para mirar hacia adelante con esperanza: pensar en nuevos propósitos, soñar con lo que viene y agradecer la oportunidad de empezar otra vez. entre tantos regalos que tal vez hayas abierto, no olvides el más grande de todos: el regalo de un nuevo comienzo, de 365 días más que Dios nos concede para vivir bajo su gracia.
Hubo un momento en la historia en que todo era verdaderamente nuevo. Dios habló, y el universo cobró vida. Todo lo que Él hizo era bueno: lleno de color, de orden y de propósito. Cada parte de la creación reflejaba algo de su belleza y sabiduría.
Con el paso del tiempo, el pecado ha ido nublando nuestra vista. A veces ya no vemos con claridad la bondad de Dios ni el brillo de su creación. Pero Génesis nos recuerda algo esencial: Dios puede traer orden en medio del caos. Él sigue teniendo el control, y sigue siendo capaz de hacer nuevas todas las cosas.
Este año, quizá nos sintamos frustrados cuando nuestros planes no salgan como esperábamos o cuando las heridas del pasado amenacen con volverse a abrir. En esos momentos, recordemos que el mismo Dios que creó el mundo no se ha tomado un descanso. Él no solo sigue en su trono, sino que su carácter bondadoso tampoco ha cambiado. El Dios del principio sigue siendo el Dios de los nuevos comienzos.
Gracias, Dios, por tu maravillosa creación. Ayúdanos a ver la belleza de todo lo que has hecho, y a vivir confiados en tu cuidado. En el nombre de Jesús. Amén.