12 de enero del 2026
Jeremías 31:31-34
NUEVA ESPERANZA
“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá”. Jeremías 31:31
Cada nuevo año llega lleno de esperanza. Pensamos: “Esta vez sí será diferente”. Soñamos con mejoras, ascensos, nuevas oportunidades o un cambio que finalmente nos dé paz y satisfacción. Pero con el paso de los días, la realidad nos recuerda que muchas veces lo “nuevo” no basta. Y es que nuestro problema no está solo en lo que nos rodea, sino dentro de nosotros. La Biblia nos enseña que el sufrimiento y la frustración no son solo resultado de circunstancias externas, sino de un corazón que se ha alejado de Dios. Todos, en alguna medida, preferimos seguir nuestro propio camino antes que obedecer el suyo. El pecado es astuto. Se infiltra en lo más profundo del corazón y se manifiesta de formas distintas: en la impaciencia, el enojo, la envidia, el egoísmo o la falta de perdón. Lo que necesitamos no es solo un cambio de rutina o un nuevo calendario, sino un nuevo corazón. Por eso, la promesa de Dios en Jeremías es tan poderosa. Él prometió un nuevo pacto, una nueva forma de relación con su pueblo. Ya no escrita solo en tablas de piedra, sino grabada en el corazón. Esa promesa se cumplió con la venida de Jesús. En Él, Dios nos da una esperanza que no depende de las circunstancias, sino de su presencia en nosotros. Jesús nos enseña cómo vivir y, por medio de su Espíritu, transforma nuestro interior. Él no solo cambia lo que hacemos, sino lo que somos.
Gracias, Señor, por renovar nuestros corazones. Queremos conocerte cada día más y vivir de una forma que te agrade. Amén.
Los brotes de los árboles crecen a su alrededor. La carne viva del árbol es la que se encuentra justo debajo de su corteza. Esa capa transporta los nutrientes de raíz a rama y permite que el árbol crezca cada vez más. A diferencia de lo que pensamos con frecuencia, el centro del árbol no es más que madera muerta. Su función es mantener el árbol fuerte y erguido, pero no crece. Nosotros somos como árboles, nuestros por dentro en nuestros pecados, sin vida como un tronco seco. Pero en Cristo, todas las cosas se hacen nuevas. La vida es provocada por la muerte por la gracia, no por la naturaleza. Este mes exploramos cómo Dios crea vida de la muerte. Dios mismo afirma su buena creación, perdona nuestros pecados y renueva todas las cosas con una nueva vida en Cristo.
Joel Vande Werken
Joel Vande Werken ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Nueva Jersey, y Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos.