11 de enero del 2026
Isaías 40:21-31
ALGO VIEJO Y ALGO NUEVO
“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”. Isaías 40:29
El pecado trae consigo muchos desafíos. En medio de la dificultad o la incertidumbre, es común preguntarse: “¿Dónde está Dios? ¿Me escucha? ¿Le importa lo que estoy viviendo?”. El profeta Isaías se dirigía a un pueblo que también se sentía así. Israel enfrentaba la conquista y el exilio; estaban lejos de su tierra, cansados y desanimados. Día tras día, nuevos temores los rodeaban, y muchos comenzaron a pensar que Dios los había olvidado: “Mi camino está escondido de Jehová” (v. 27). Pero Isaías los invita —y nos invita— a mirar más arriba. A recordar quién es Dios: el Creador eterno, el que sostiene el cielo y la tierra, el que nunca se cansa ni se debilita. En medio del quebrantamiento y la confusión, su fidelidad sigue intacta. Él no ha cambiado. Su poder sigue siendo tan real como siempre, y su amor tan fresco como el primer día. Dios no observa nuestro cansancio desde lejos. Él se acerca, nos fortalece y renueva nuestras fuerzas cuando sentimos que ya no podemos más. La fe cristiana no ignora realidades como el cansancio o el desaliento: simplemente las dirige hacia donde podemos encontrar descanso verdadero: en el Señor que da nuevas fuerzas cada mañana. En un mundo que cambia constantemente, hay algo que nunca pasa de moda: la necesidad de confiar en Dios. Su fortaleza no envejece; su gracia siempre es nueva.
Señor, estamos agotados. Renueva nuestras fuerzas y levántanos para continuar con tu obra. Ponemos nuestra plena confianza en ti. Amén.
Los brotes de los árboles crecen a su alrededor. La carne viva del árbol es la que se encuentra justo debajo de su corteza. Esa capa transporta los nutrientes de raíz a rama y permite que el árbol crezca cada vez más. A diferencia de lo que pensamos con frecuencia, el centro del árbol no es más que madera muerta. Su función es mantener el árbol fuerte y erguido, pero no crece. Nosotros somos como árboles, nuestros por dentro en nuestros pecados, sin vida como un tronco seco. Pero en Cristo, todas las cosas se hacen nuevas. La vida es provocada por la muerte por la gracia, no por la naturaleza. Este mes exploramos cómo Dios crea vida de la muerte. Dios mismo afirma su buena creación, perdona nuestros pecados y renueva todas las cosas con una nueva vida en Cristo.
Joel Vande Werken
Joel Vande Werken ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Nueva Jersey, y Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos.