28 de diciembre del 2025
Isaías 41:1-20
DIOS ES EL MISMO HOY
“No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa”. Isaías 41:10
¿Te asusta la idea de que se acerca un nuevo año? ¿O más bien sientes alivio al dejar atrás el que termina? Lo cierto es que el calendario no tiene memoria, pero nuestros corazones sí. Llevamos con nosotros alegrías, pérdidas, aprendizajes… y también temores sobre lo que vendrá. En medio de todo eso, anhelamos una tranquilidad que no dependa del tiempo, sino que dure más que una fecha marcada en el calendario. Isaías nos recuerda que, sin importar cuán inciertos parezcan los días por venir, Dios sigue siendo el mismo. Él no es un espectador lejano. No es como los dioses del Olimpo, que parecían disfrutar de las tragedias humanas mientras ellos mismos eran víctimas de sus pasiones. Tampoco es como ese dios impersonal que algunas filosofías orientales proponen: indiferente al dolor, distante del sufrimiento humano. Nuestro Dios es distinto. Es cercano, personal, justo y compasivo. Es el Dios que promete estar contigo, darte fuerzas, ayudarte y sostenerte con su mano poderosa. No te observa desde lejos: camina contigo. No importa lo que digan los poderosos de este mundo. Nuestra esperanza no depende de la economía, ni de las encuestas, ni del calendario. Nuestra mirada está puesta en el trono de un Dios fiel. Y cuando repasamos su historia —su historial con nosotros—, sabemos una cosa con certeza: Dios no falla.
Padre celestial, Gracias porque tu fidelidad no cambia con las estaciones ni con los calendarios. Dame paz, no por lo que espero que ocurra, sino porque tú estarás conmigo. En Cristo, amén.
Cada vez que abrimos el Nuevo Testamento, lo primero que encontramos son los evangelios. Y tiene mucho sentido, porque allí se nos narra la venida, vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, mucho antes de que Él apareciera en la historia, ya había una voz que anunciaba con claridad sorprendente los eventos que estaban por venir. Esa voz fue la del profeta Isaías. Por eso, no es de extrañar que muchos se refieran al libro de Isaías como “el quinto evangelio”. En sus páginas encontramos no solo advertencias de juicio, sino también promesas de restauración, consuelo y esperanza. Isaías no solo anticipó el sufrimiento del pueblo en el exilio, sino también la venida del Mesías, su nacimiento virginal, su ministerio, su pasión y su gloria. En este tiempo del año, cuando el mensaje de la venida de Cristo se escucha por todas partes, te invitamos a detenerte y dejar que las palabras de Isaías hablen a tu corazón. Que su mensaje sea para ti, no solo poesía antigua, sino buenas nuevas vivas, que alientan, consuelan y apuntan con poder a Jesús, nuestro Salvador.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene 4 hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como director de Ministerio Reforma.