22 de diciembre del 2025
Isaías 50:4-9
PALABRAS AL CANSADO
“El Señor me ha instruido para que yo consuele a los cansados con palabras de aliento”. Isaías 50:4
¡Cuánto necesita nuestro corazón cansado una voz sabia que le hable con ternura y verdad! ¡Cuánta falta nos han hecho palabras de aliento en esos momentos en que las fuerzas nos abandonan! Encontrar quien nos desaliente o nos abrume con noticias negativas es fácil. Lo difícil es hallar a alguien que levante el espíritu abatido y traiga esperanza en tiempos de incertidumbre. Pero eso es precisamente lo que Dios nos ofrece en su Hijo. Aun antes de que Jesús viniera al mundo, Isaías ya describía parte de su misión con estas palabras: “saber hablar palabras al cansado”. El Señor aún no había nacido en Belén, y ya tenía en sus planes a todos los que alguna vez serían vencidos por el dolor, la tristeza o el peso de la vida. Jesús pensaba en personas como usted y como yo, que día tras día enfrentamos desafíos, frustraciones y desaliento. Y lo suyo no fueron solo palabras bonitas. Nos hizo una invitación poderosa y personal: “Vengan a mí todos los que están trabajados y cargados, y yo los haré descansar”. Él no nos devuelve vacíos ni nos remite a una instancia superior. Como dice Isaías 50:2, a Dios no le falta fuerza para salvar ni poder para redimir, pero ha decidido hacerlo por medio de su Hijo. Esa es la esperanza que celebramos en Navidad: el Salvador ha venido, y en Él hay descanso para el alma cansada. ¡Vengamos a Él!
Señor Jesús, gracias por abrir tus brazos para recibirnos y hasta cargarnos cuando lo crees necesario. En tu nombre oramos, Amén.
Cada vez que abrimos el Nuevo Testamento, lo primero que encontramos son los evangelios. Y tiene mucho sentido, porque allí se nos narra la venida, vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, mucho antes de que Él apareciera en la historia, ya había una voz que anunciaba con claridad sorprendente los eventos que estaban por venir. Esa voz fue la del profeta Isaías. Por eso, no es de extrañar que muchos se refieran al libro de Isaías como “el quinto evangelio”. En sus páginas encontramos no solo advertencias de juicio, sino también promesas de restauración, consuelo y esperanza. Isaías no solo anticipó el sufrimiento del pueblo en el exilio, sino también la venida del Mesías, su nacimiento virginal, su ministerio, su pasión y su gloria. En este tiempo del año, cuando el mensaje de la venida de Cristo se escucha por todas partes, te invitamos a detenerte y dejar que las palabras de Isaías hablen a tu corazón. Que su mensaje sea para ti, no solo poesía antigua, sino buenas nuevas vivas, que alientan, consuelan y apuntan con poder a Jesús, nuestro Salvador.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene 4 hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como director de Ministerio Reforma.