23 de diciembre del 2025
Isaías 52:13-52:12
EL CORDERO DE DIOS
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas… mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Isaías 53:6
En medio de las fiestas y las luces, es fácil perder de vista nuestra verdadera necesidad de Jesús. A veces, la celebración navideña —con su música, sus regalos y su bullicio— puede nublar nuestra percepción espiritual, y hasta llegamos a pensar que al recordar su nacimiento, le estamos haciendo un favor a Cristo. Pero quienes verdaderamente anhelaban al Mesías en los tiempos de Isaías sabían por qué su venida era necesaria. Setecientos años antes del nacimiento de Jesús, el profeta ya había descrito con claridad nuestra condición: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas”. No se trata simplemente de un problema de conducta, ni de una herida emocional, ni de una carencia educativa. Es una rebelión profunda, una separación total de Dios. Y no afecta a unos pocos —nos abarca a todos. Por eso, la solución no podía ser un simple ajuste moral o una reforma social. Se necesitaba un sustituto, alguien que tomara nuestro lugar, que cargara con nuestra culpa, que hiciera lo que nosotros no podíamos hacer. Y eso fue exactamente lo que Cristo vino a hacer. El mensaje de Navidad no es solo que nació un niño, sino que nació el Salvador. Aquel sobre quien Dios mismo cargó el pecado de todos nosotros. Por eso hoy podemos celebrar con gozo: porque ese niño en el pesebre vino a morir por nosotros… y a darnos vida.
Señor, gracias por el gran salvador que nos has dado. Ayúdanos a poder verlo entre tantas distracciones. En Jesús. Amén.
Cada vez que abrimos el Nuevo Testamento, lo primero que encontramos son los evangelios. Y tiene mucho sentido, porque allí se nos narra la venida, vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, mucho antes de que Él apareciera en la historia, ya había una voz que anunciaba con claridad sorprendente los eventos que estaban por venir. Esa voz fue la del profeta Isaías. Por eso, no es de extrañar que muchos se refieran al libro de Isaías como “el quinto evangelio”. En sus páginas encontramos no solo advertencias de juicio, sino también promesas de restauración, consuelo y esperanza. Isaías no solo anticipó el sufrimiento del pueblo en el exilio, sino también la venida del Mesías, su nacimiento virginal, su ministerio, su pasión y su gloria. En este tiempo del año, cuando el mensaje de la venida de Cristo se escucha por todas partes, te invitamos a detenerte y dejar que las palabras de Isaías hablen a tu corazón. Que su mensaje sea para ti, no solo poesía antigua, sino buenas nuevas vivas, que alientan, consuelan y apuntan con poder a Jesús, nuestro Salvador.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene 4 hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como director de Ministerio Reforma.