1 Corintios 13:1-13
ESOS SENTIMIENTOS DE AMOR
“Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”. 1 Corintios 13:3
¿Qué es el amor? Se han escrito versos, publicado libros, compuesto canciones que tratan de capturar lo que sentimos cuando amamos. Algunos lo describen como un fuego: intenso, cálido, pero que también puede extinguirse hasta reducirse en cenizas. Cuando el amor se asocia solo a esa experiencia emocional, se vuelve frágil. Las relaciones que se sostienen únicamente en el romance suelen tambalearse cuando llegan las dificultades, porque las emociones, por sí solas, no tienen la fuerza suficiente para sostener el compromiso en el tiempo.
Con el paso de los días, muchos descubren que se casaron no con un ideal perfecto, sino con una persona real, con virtudes y también con debilidades. Y entonces surge la gran pregunta: ¿puede el amor sobrevivir a la imperfección? La respuesta de Pablo en 1 Corintios 13 es que sí puede, pero no cuando está basado únicamente en lo que se siente. El amor que perdura es el que se expresa en decisiones concretas: la paciencia cuando cuesta ser paciente, la bondad cuando no hay ganas, el perdón cuando duele perdonar.
Cuando el amor está fundamentado en Cristo se vive de esta manera. Ya no depende solo de lo que se siente, sino de lo que se decide hacer cada día. Y es allí donde ocurre algo hermoso: los actos de servicio, la gracia diaria y el compromiso fiel comienzan a restaurar incluso aquello que parecía haberse apagado. El verdadero amor no desaparece ante las pruebas; se fortalece en ellas cuando está sostenido por Dios y se expresa en obras que reflejan su corazón.
Amado Señor, en este mundo guiado por sentimientos, permite que seamos guiados por ti. Que nuestro compromiso de amar y servir mejore nuestras relaciones. En nombre de Jesús. Amén.