Romanos 11:33-36
RIQUEZA Y SABIDURÍA
“¡Qué profundas son las riquezas de Dios, y su sabiduría y entendimiento! Nadie puede explicar sus decisiones, ni llegar a comprender sus caminos”.
Romanos 11:33
Cuando hablamos de riquezas, muchas personas piensan de inmediato en el dinero, ya sea en la moneda local de su país o en divisas como el dólar. Vivimos en una sociedad que privilegia el "tener" como condición para "ser". Se asume que la riqueza se refleja en posesiones materiales: autos lujosos, ropa de diseñador, viajes exóticos y un estilo de vida ostentoso. “Tienes que ser tú mismo”, piensan, como si lo demás no importara.
Pero ¿en qué consiste la riqueza que el apóstol Pablo tiene en mente? Él eleva nuestros corazones hasta el trono de la gracia de donde fluye el maravilloso regalo de la salvación de Dios para sus hijos. Este regalo no solo transforma nuestras vidas, sino que nos enriquece de maneras que trascienden lo material y lo temporal. ¿Te atreverías a cambiar esta salvación por algún tesoro terrenal?
La manera en que Dios obra me trae a la mente Isaías 55:8, que dice, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”. Siempre ha habido quienes se atreven a cuestionar la manera en que Dios salva al mundo, pero en todo esto no vemos sino un despliegue majestuoso de la sabiduría de Dios. Es una sabiduría que se resume en una persona: Cristo. Es en él en quien están escondidas “todas las riquezas de la sabiduría y del conocimiento”. ¿Estás listo para adorarle hoy?
Gracias Dios, porque me permites ir a ti en oración. No comprendo tus pensamientos y tu gran amor por mí, pero te pido que me ayudes a conocerte más para amarte más. Por Cristo mi Señor. Amén.