29 de marzo del 2025
Hageo 1:1-13
UN DIOS CONTENTO
“Vayan a las montañas, traigan madera y construyan de nuevo el templo. Yo estaré allí contento, y mostraré mi gloria”. Hageo 1:8
Todos necesitamos un lugar donde podamos reunirnos para adorar a nuestro Dios en comunidad. Más que eso, somos llamados a involucrarnos activamente en el cuidado, mantenimiento y honra de la casa de Dios, demostrando nuestro celo por lo que es santo. El templo es un lugar sagrado, un espacio donde Dios nos espera con los brazos abiertos, sin importar el día o la hora en que decidamos acercarnos a Él. No hay mayor privilegio ni mejor lugar para estar que en la casa del Señor, donde su presencia transforma y renueva nuestras vidas. Es verdad que Dios está en todas partes y que debemos evitar idolatrar nuestro lugar de reunión. Sin embargo, esto no es una excusa válida para aquello que han adoptado el hábito de no congregarse públicamente (Hebreos 10:25). Como cuerpo de Cristo, somos miembros los unos de los otros, llamados a vivir en comunión y a edificarnos mutuamente en la fe. Además, la Biblia nos enseña que Dios se deleita en medio de la alabanza sincera de su pueblo (Salmo 22:3), y congregarnos es una oportunidad única para experimentar juntos su presencia y glorificar su nombre. El pasaje de hoy es muy hermoso. ¿Qué es lo que alegra el corazón de Dios y lo impulsa a mostrar su gloria? No es la madera o los ladrillos, sino las piedras vivas que componen su pueblo. ¿Ha pensado en alguien a quien invitar para que se una a la adoración?
Pon en mi corazón, Señor, el deseo de estar en tu casa de oración. Llévame ahí con un corazón deseoso de comunión contigo. En el nombre de Jesús, amén.
Es importante escuchar la voz del Señor, que habla a su pueblo de las formas más diversas y en las situaciones más variadas. Incluso en el silencio. Pero las preguntas que formula generan inquietud. ¿Cómo responderemos a esas preguntas? ¿Cuántas veces hemos consultado a Dios sobre las decisiones que necesitamos hacer? ¿Cuántas veces hemos tomado decisiones y considerado la verdadera voluntad de nuestro Señor? Desde el Jardín del Edén, Dios ha estado hablando al hombre. Desde el principio, nos ha guiado, dirigido y ha elegido lo que es bueno para nosotros. Pero la mayoría de las veces nuestra rebeldía nos lleva en dirección contraria a la que Dios quiere que sigamos. Sin embargo, tenemos que estar preparados para el resultado de nuestras elecciones y las respuestas que demos al Señor. Nuestros esfuerzos deben centrarse en cómo respondemos a las preguntas que Dios nos hace. Mantente en contacto con el Señor, no endurezcas tu corazón y sabrás responder a las preguntas que él te haga. ¡Feliz lectura!
Edison Souza
Periodista y Presbítero en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.