Sofonías 1:1-13
DI "!N0!" A LA IDOLATRÍA
“Borraré de este lugar todo rastro del falso dios Baal, y hasta el nombre de sus sacerdotes”. Sofonías 1:4
¿Quieres escuchar un consejo sabio? ¡No provoques la ira de Dios! Las Escrituras advierten repetidamente sobre la insensatez de desafiar al Todopoderoso. Uno de los libros que aborda este tema es el de Sofonías, un profeta quizá poco conocido por muchos. En esta breve, Dios expresa su enojo contra aquellos que lo traicionan, apartándose de su camino para adorar a otros dioses.
Como puedes ver, su mensaje no va dirigido contra naciones que no le conocen, sino "contra el pueblo de Judá y contra todos los que viven en Jerusalén" (Sof. 1:4). Así de grave es el pecado de la idolatría, una práctica que no es solo cosa del pasado. Si en la antigüedad eran Baal y Milcom, nuestro apetito por la idolatría solo busca otros cauces. Da igual que sea una estrella de cine o un deportista reconocido, un ídolo es todo aquello que desvía nuestra devoción que le debemos a Dios y la dirige a las cosas creadas.
Es por esto que el juicio de Dios no deja nada sin alcanzar. Nadie escapa del castigo: Hombres, mujeres, niños, animales, pájaros, peces. Dios advierte a tiempo a la nación para que tenga la oportunidad de arrepentirse. Y lo mismo ocurre con nosotros. Dios, en su gracia, nos llama continuamente a corregir nuestro camino, dándonos la oportunidad de corregir el camino y restaurar nuestra relación con Él antes de que enfrentemos el peso de nuestras decisiones.
Vengo a ti, Señor, como tu siervo, úsame para llevar tu nombre donde vaya. Que otros puedan ver a través de mí, que solo tú eres Dios y sólo tú tienes poder. En Cristo Jesús, amén.